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Tradición
HISTORIA
QUE NO SE DERRITE
Garrafa el Polo norte

Con tan sólo cuatro garrafas, en 1906 Guadalajara vio nacer la que sería su nevería más tradicional. De la mano de Jesús Pérez Serrano, sobrino del primer dueño y originario de Autlán, Jalisco, El Polo Norte iniciaría una nueva etapa.

Se contaba apenas con seis mesas dispuestas en dos hileras, desde donde los clientes buscaban curiosos descubrir el proceso de elaboración de la nieve, sin conseguirlo, ya que aún en nuestros días, la receta de El Polo Norte sigue siendo un secreto.

La nevería crecía aceleradamente y una nueva generación se iniciaba en el negocio y aprendía los trucos de la familia para mantener el sabor característico. Sin embargo, la saturación del cada vez más congestionado mercado Corona y los constantes estallidos de violencia estudiantil en la Preparatoria de Jalisco obligaban al matrimonio a pensar en el futuro del negocio familiar.

La paciencia de don Jesús concluyó cuando una treintena de jóvenes intentaron destrozar su local. Así llegaron a la Avenida México con una nueva nevería.

Con la nueva sede arribó la opción de la refrigeración. Se incorporaron también nuevos sabores, como el de mango, zapote y guanábana.

A través de los años, El Polo Norte ha sabido sobreponerse a las adversidades comerciales y al cambio de los tiempos, consolidándose hoy por hoy como la nevería más tradicional (y deliciosa) de Guadalajara.