UNA HISTORIA
QUE NO SE DERRITE

En medio de un quinceañero y efervescente mercado Corona, el pequeño Jesús, de tan sólo 12 años de edad, recibía a los clientes muy cerca del mostrador. Allí donde se encontraban las cuatro garrafas de nuez, vainilla, fresa y limón listas para preparar las nieves más antiguas de Guadalajara: las de El Polo Norte.

San Felipe 479 vió nacer la popular nevería en 1906, cuando un tío abuelo de la familia Pérez Serrano, del que nadie recuerda su nombre, decidió inaugurarla, contando con la única ayuda de su pequeño sobrino, quién 10 años después se convirtió en el dueño.

Jesús Pérez Serrano, originario de Autlán, y su esposa Avelina Gil iniciaron la nueva etapa de El Polo Norte, en la misma nevería de siempre,

la que apenas contaba con seis mesas dispuestas en dos hileras, a través de la cual transitaban los curiosos clientes que llegaban hasta el fondo del pequeño local para infructuosamente observar el proceso de elaboración de la nieve. Y es que casi 100 años después, la receta de las nieves de El Polo Norte sigue siendo un secreto.

Con el crecimiento de la nevería, a casi el doble de mesas ante la demanda de sus clientes, el matrimonio Pérez Gil también incrementó su número de integrantes con la llegada de sus tres hijos: Jesús, Luis y Guillermo. Todo marchaba bien en la nevería. Una nueva generación se iniciaba en el negocio y aprendía los trucos de la familia para tener al cliente siempre complacido.

Pero la saturación del cada vez más congestionado mercado Corona y los constantes estallidos de violencia estudiantil en la Preparatoria de Jalisco obligaron al matrimonio a cambiar de domicilio en 1962.

La paciencia de don Jesús concluyó cuando una treintena de jóvenes intentaron destrozar su negocio. Así llegaron a la Avenida México con una nueva nevería. Con la nueva sede arribó la opción de la refrigeración. Se incorporaron también nuevos sabores, como el de mango, zapote y guanábana.

Pero no era el único cambio: cuatro años antes, Guillermo había decidido independizarse y fundó su propia nevería en el Parque de San José, y dos años después Luis hizo lo propio en el Parque de La Revolución.

Don Jesús se queda solo otra vez en su nevería con la única ayuda de su esposa y su hijo del mismo nombre, y aunque apenas tenía 55 años de edad, decide retirarse. Las neverías fundadas por Guillermo y Luis desaparecieron con los años, no por falta de éxito, sino por ausencia de interés de sus familias en continuar el negocio. En todo este tiempo registrar la marca nunca pasó por la mente de don Jesús y sus tres hijos, quiénes propagaron el negocio sin ningún tipo de problemas.

Y esto al final generó fricciones en la tercera generación de la familia, que derivaron incluso en un par de demandas entre las familias de los dos únicos hijos del heredero de la nevería de la Avenida México, después del fallecimiento de Jesús Pérez Gil, en 1973. Pese a las fricciones familiares, la cuarta generación de la familia ya administra sedes de El Polo Norte en la Gran Plaza, Avenida Terranova y en la Avenida Miguel Ángel.

HISTORIA

1906

NACE LA NEVERÍA EL POLO NORTE, EN LAS IMEDIACIONES DEL MERCADO CORONA, EN EL CENTRO DE LA CIUDAD.

1916

EL JOVEN DE 22 AÑOS DE EDAD, JESÚS PÉREZ SERRANO SE CONVIERTE EN EL PROPIETARIO DEL POLO NORTE.

1962

DECIDEN CAMBIAR SU DOMICILIO A LA AV. MÉXICO, DEBIDO A LA SATURACIÓN Y A ALGUNOS ESTUDIANTES DE LA PREPA JALISCO.

1991

FAMILIARES SE ENFRENTARON POR EL REGISTRO DE LA MARCA.

2006

EL POLO NORTE TIENE CUATRO ESTABLECIMIENTOS Y MANEJA MÁS DE 41 SABORES NATURALES.